Palacio del Barón Empain: el palacio hindú "embrujado" de Heliópolis, El Cairo
¿Qué es el Palacio del Barón Empain?
El Palacio del Barón Empain es una mansión privada convertida en museo público, en el distrito de Heliópolis, al noreste del centro de El Cairo. Fue construido entre 1907 y 1911 para Édouard (Barón) Empain, industrial belga que desarrolló Heliópolis como un nuevo suburbio residencial a comienzos del siglo XX. El palacio era su propia vivienda.
El Cairo tiene palacios más grandes. Lo que no tiene en abundancia es este estilo: en lugar de las influencias europeas u otomanas que cabría esperar de un extranjero adinerado instalado en Egipto en esa época, Empain construyó algo mucho más cercano a un templo hindú, con una torre que en su día giraba para permitirle observar la ciudad circundante sin moverse de su asiento. El edificio se distribuye en tres niveles —sótano, planta baja y primer piso— rodeados de jardines. Quien visita hoy el palacio suele hacerlo sobre todo por la arquitectura, más que por la historia que lo rodea.
¿Quién fue el barón Empain y por qué construyó aquí su palacio?
Édouard Empain llegó a Egipto en 1904, ya adinerado gracias a sus proyectos ferroviarios y de tranvías por toda Europa. Heliópolis nació como su proyecto comercial: un suburbio planificado al noreste de El Cairo, pensado para atraer residentes con calles anchas, infraestructura moderna y un clima presentado como más saludable que el del centro de la ciudad. Obtuvo el título de "barón" del rey de Bélgica por su trayectoria empresarial, sin relación directa con Egipto.
El palacio surgió de ese mismo proyecto. Empain había viajado por India y Camboya antes de instalarse en Egipto, y los templos que vio allí —Angkor Wat en particular— le dejaron una impresión lo bastante fuerte como para encargar al arquitecto francés Alexandre Marcel una construcción similar como vivienda propia, en pleno centro del suburbio que estaba desarrollando. Si buscaba llamar la atención sobre Heliópolis o simplemente construir la casa que deseaba es algo que la documentación histórica no resuelve con certeza.
La arquitectura: un templo hindú en el desierto egipcio
El palacio se construyó con hormigón armado, una elección poco habitual para 1907, cuando la mayoría de los edificios de esa escala en Egipto todavía dependían de la piedra y la mampostería tradicional. Ese material permitió a Marcel y su equipo dar forma a las curvas elaboradas y los detalles tallados que exigía el diseño, algo mucho más difícil de lograr con ladrillo o piedra cortada. La decoración interior estuvo a cargo de Georges-Louis Claude, que trabajó junto a Marcel para trasladar el concepto del templo hindú a las estancias terminadas.
El edificio tiene sótano, planta baja y primer piso. La planta baja albergaba originalmente las salas de recepción, un comedor y una sala de billar; el piso superior contaba con dormitorios con balcones propios. El elemento más característico es la escalera de caracol que conecta todos los niveles, tallada y lo bastante ornamentada como para que la mayoría de los guías se detengan allí. En lo más alto se encuentra la torre, construida sobre una base que en su día giraba para orientar la habitación hacia distintas vistas de la ciudad; ya no gira, pero su forma sigue siendo lo que define la silueta del palacio.
Las historias de fantasmas detrás del "palacio embrujado" de El Cairo
El Palacio del Barón Empain tiene fama de ser uno de los edificios más embrujados de El Cairo, y estas historias son anteriores en décadas a su restauración. La versión más extendida habla de una mujer de la familia Empain —las fuentes no coinciden en si se trataba de la hermana, la esposa o la hija del Barón— que, según se cuenta, murió al caer de la torre o de la escalera del palacio. Algunas versiones hablan de un accidente. Otras, de algo más oscuro. Ninguna fuente coincide en los detalles, y nada de esto es historia documentada: se trata de folclore local, contado y modificado durante más de un siglo.
La fama se intensificó sobre todo en las décadas en que el palacio permaneció vacío, tras la marcha de la familia Empain de Egipto y el abandono del edificio a raíz de la revolución de 1952. Sin propietario ni vigilancia real, se convirtió en el tipo de lugar donde la gente entra de noche, y los vecinos de El Cairo reportaron luces parpadeantes, ruidos extraños y, hacia los años noventa, rumores de reuniones ocultistas en su interior. Nada de esto tiene que ver con el Barón en persona: es el resultado natural de un edificio hermoso y vacío que permaneció intacto durante medio siglo. Ya sea que estas historias resulten inquietantes o simplemente curiosas, forman parte de la razón por la que el palacio se mantuvo en la memoria colectiva incluso mientras se deterioraba.
Qué esperar al visitarlo hoy
El palacio reabrió al público en 2020, tras una restauración llevada a cabo junto con la Autoridad de Ingeniería de las Fuerzas Armadas y la empresa Arab Contractors. Hoy funciona como un museo centrado en la historia de Heliópolis y de la familia Empain, más que como una recreación de cómo lucía el palacio cuando estaba habitado. Las habitaciones que antes eran privadas ahora exhiben fotografías, documentos y exposiciones que recorren el crecimiento del barrio a partir de los planes originales de Empain.
Abre todos los días, generalmente desde la mañana hasta media tarde; conviene consultar el horario actualizado antes de ir, ya que los horarios de los museos en El Cairo cambian con más frecuencia de lo esperado. La duración de la visita varía según el tiempo dedicado a las exposiciones frente a la sola arquitectura, pero por lo general oscila entre una y dos horas. La azotea, cuando está accesible, suele ser el punto culminante: es la forma más cercana de ver el palacio tal como Empain lo concibió, contemplando Heliópolis desde arriba en lugar de mirar el palacio desde abajo.
Cómo llegar al Palacio del Barón Empain desde el centro de El Cairo
El palacio se encuentra en la calle Al-Orouba, en Heliópolis, cerca de la autopista Salah Salem, lo que lo hace accesible en taxi o servicio de transporte privado desde la mayoría de las zonas del centro de El Cairo; el tiempo de trayecto depende mucho del tráfico, así que conviene consultar una app de mapas antes de salir en lugar de asumir una duración fija. También hay una estación de metro a poca distancia a pie, útil para evitar el tráfico en horas punta.
Heliópolis en sí tiene mucho que ver: edificios antiguos de la época de Empain, avenidas arboladas y un ambiente claramente distinto al del centro de El Cairo, por lo que conviene plantear la visita al palacio como el punto de partida de una mañana o tarde tranquila, más que como una parada rápida. Los cafés y restaurantes cercanos facilitan convertir la visita en una salida de medio día en lugar de un desvío apresurado.