La Gran Sala Hipóstila: el bosque de columnas de Karnak
¿Qué es la Gran Sala Hipóstila?
La Gran Sala Hipóstila ocupa el corazón del complejo de Karnak, en Luxor, entre el segundo y el tercer pilono. Una sala hipóstila es un espacio cubierto sostenido enteramente por columnas, y esta es la más grande que ha llegado hasta nosotros del mundo antiguo. Formaba el eje procesional principal hacia el santuario de Amón-Ra, dios supremo del panteón egipcio, y cada faraón que la recorría lo hacía como parte de un rito religioso, no de una visita cualquiera.
134 columnas, una sola sala
La sala cubre casi 5.000 metros cuadrados, aproximadamente el tamaño de un campo de fútbol, y reúne 134 columnas de arenisca dispuestas en 16 filas. Las doce columnas del pasillo central alcanzan unos 21 metros de altura, tan anchas que varios adultos con los brazos extendidos apenas logran rodear una. Las columnas laterales, aun así por encima de los 12 metros, tienen capiteles en forma de botón de papiro, mientras que las centrales imitan la flor de papiro abierta.
Construida por dos reyes
Las obras comenzaron bajo Seti I hacia el 1290 a. C., quien colocó las bases de las columnas y decoró gran parte de la mitad norte con relieves finamente tallados. Su hijo Ramsés II completó la sala terminando la mitad sur, con un estilo de talla más marcado y profundo que los visitantes aún pueden comparar lado a lado. Gobernantes posteriores, entre ellos Ramsés IV, añadieron sus propias inscripciones a lo largo de los siglos.
Luz dentro de un bosque de piedra
El pasillo central se eleva más que las columnas laterales, y esa diferencia de altura permitió a los egipcios abrir rejillas de piedra en ese espacio, una técnica conocida como iluminación cenital o claristorio. Karnak conserva algunos de los testimonios más antiguos conocidos de esta técnica en el mundo, lo que explica cómo una sala tan densa en columnas no quedaba en completa oscuridad.
Tallas que narran un reino
Casi cada superficie lleva bajorrelieves: Seti I y Ramsés II representados como sumo sacerdote ante los dioses, campañas militares contra los vecinos de Egipto, escenas de ofrenda repetidas por generaciones de faraones. Restos de la pintura original, azul, rojo y amarillo, aún sobreviven en la parte alta de los fustes y en los bloques del techo, dando una rara pista de lo vívida que fue la sala en su día.
Visitar la sala hoy.
La mañana temprano sigue siendo el mejor momento para ver las columnas antes del calor y las multitudes, con una luz rasante que resalta los relieves tallados mejor que el sol de mediodía. Conviene llevar calzado cómodo, ya que el suelo de arenisca es irregular, y un guía capaz de señalar las diferencias entre el estilo de Seti I y el de Ramsés II aporta mucho más que una visita por libre.
Verla en su contexto
Entender la Sala Hipóstila por sí sola es una cosa; verla dentro del conjunto completo de Karnak, junto al Lago Sagrado, los obeliscos de Hatshepsut y la avenida de esfinges con cabeza de carnero, es otra distinta. El tour privado de Luxor y Karnak de Aten Tours incluye la sala con un guía egiptólogo que explica en detalle las secciones de Seti I y Ramsés II, a un ritmo pensado para su grupo y no para un horario fijo.